Ginebra se ha convertido en el epicentro de una intensa actividad diplomática donde representantes de Ucrania, Estados Unidos y potencias europeas debaten el controvertido plan de paz de la administración Trump. Estas conversaciones, que se desarrollan sin la participación de Rusia, buscan explorar posibles modificaciones a una propuesta que ha sido recibida con gran escepticismo por parte de Kiev y sus aliados europeos. La cumbre en Suiza reúne a altos funcionarios, incluyendo al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y al enviado especial Steve Witkoff, con la delegación ucraniana liderada por Andriy Yermak.
El objetivo es analizar punto por punto el borrador de 28 puntos y encontrar un terreno común.
Las negociaciones entraron en una fase técnica, donde se examinan los detalles de las concesiones territoriales, las limitaciones militares y las garantías de seguridad. El clima de las conversaciones es de fuerte presión diplomática, ya que Ucrania y Europa intentan frenar los puntos que consideran más favorables a Rusia.
La flexibilidad mostrada por el presidente Trump, quien afirmó que su propuesta “no es la última oferta”, ha abierto una ventana para el diálogo, aunque persisten profundas divisiones. Mientras Washington impulsa el acuerdo, los socios europeos de Kiev advierten que el texto contiene concesiones inaceptables y pone en juego la soberanía ucraniana. Las discusiones continuarán con el fin de definir si Ucrania acepta, rechaza o logra modificar sustancialmente una propuesta que podría redefinir el mapa de seguridad en Europa.
En resumenLas negociaciones en Ginebra representan un momento crucial en la búsqueda de una solución diplomática para la guerra en Ucrania. A pesar de la ausencia de Rusia, estas conversaciones son clave para determinar si es posible modificar el plan de paz estadounidense de manera que sea aceptable para Ucrania y sus aliados europeos, o si las diferencias insalvables conducirán al fracaso del proceso.