El objetivo es analizar punto por punto el borrador de 28 puntos y encontrar un terreno común.

Las negociaciones entraron en una fase técnica, donde se examinan los detalles de las concesiones territoriales, las limitaciones militares y las garantías de seguridad. El clima de las conversaciones es de fuerte presión diplomática, ya que Ucrania y Europa intentan frenar los puntos que consideran más favorables a Rusia.

La flexibilidad mostrada por el presidente Trump, quien afirmó que su propuesta “no es la última oferta”, ha abierto una ventana para el diálogo, aunque persisten profundas divisiones. Mientras Washington impulsa el acuerdo, los socios europeos de Kiev advierten que el texto contiene concesiones inaceptables y pone en juego la soberanía ucraniana. Las discusiones continuarán con el fin de definir si Ucrania acepta, rechaza o logra modificar sustancialmente una propuesta que podría redefinir el mapa de seguridad en Europa.