La principal preocupación europea radica en que el plan parece validar la agresión rusa al proponer concesiones territoriales que contravienen el principio de no modificar fronteras por la fuerza. Los líderes del bloque han expresado su desconfianza sobre la falta de mecanismos claros que garanticen que Rusia no utilizará el acuerdo como una “pausa estratégica” para reiniciar la ofensiva en el futuro. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, fue enfática al afirmar que “la paz en Ucrania solo puede lograrse con los europeos y los ucranianos”, rechazando cualquier acuerdo unilateral. Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, reunidos en Bruselas, advirtieron que no aceptarán ningún pacto que no cuente con el respaldo explícito de Ucrania.
En una declaración conjunta, varios mandatarios insistieron en que las limitaciones propuestas para el ejército ucraniano podrían dejar al país vulnerable.
Esta postura de unidad busca contrarrestar la presión de Washington y asegurar que cualquier negociación proteja los intereses a largo plazo de Ucrania y la seguridad continental.
La UE prepara contrapropuestas y se ha coordinado para presentar un frente común en las conversaciones diplomáticas en Ginebra, buscando evitar lo que consideran un “dictado unilateral” que podría sentar un precedente peligroso.












