El ejército ruso ha incrementado sus bombardeos en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, concentrando sus esfuerzos en avanzar hacia la estratégica ciudad de Pokrovsk. Esta escalada en el frente oriental agrava la crisis humanitaria y pone a prueba la capacidad de resistencia de las fuerzas ucranianas. En las últimas horas, las fuerzas rusas han empleado un arsenal diverso que incluye artillería pesada, drones kamikaze y misiles tácticos para atacar las posiciones ucranianas. Los enfrentamientos más intensos se localizan en las localidades de Avdiivka y Krasnohorivka, donde las tropas de Kiev resisten en condiciones extremadamente difíciles.
El Ministerio de Defensa ruso ha declarado que sus operaciones buscan “neutralizar posiciones hostiles” y consolidar territorios.
En medio de esta ofensiva, el Kremlin admitió que, si bien se prepara para una cumbre con Estados Unidos, aún hay “muchas cuestiones” por resolver, mientras sus tropas habrían tomado tres localidades ucranianas. Kiev, por su parte, denuncia que se trata de una nueva fase de ataques indiscriminados contra zonas residenciales, que han dejado decenas de muertos y heridos. La situación humanitaria en Donetsk es cada vez más grave, con miles de desplazados y hospitales operando al límite de su capacidad. Analistas militares advierten que si Rusia logra consolidar su control en el corredor oriental, fortalecería su posición en cualquier futura negociación de paz.
En resumenEl frente de Donetsk se ha convertido en el epicentro de una renovada ofensiva rusa que busca capturar la ciudad de Pokrovsk. La intensificación de los bombardeos agrava la crisis humanitaria y aumenta la presión sobre las defensas ucranianas, en un intento de Moscú por ganar terreno estratégico.