La guerra en Ucrania se posicionó como uno de los temas clave y una fuente de tensión durante la segunda visita de Estado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al Reino Unido. En sus reuniones con el primer ministro Keir Starmer, la situación en Ucrania fue un punto central de las conversaciones, aunque con matices que evidenciaron diferencias entre los aliados. A pesar de que ambos líderes se pronunciaron sobre el conflicto, los artículos señalan que persistieron “diferencias sobre Ucrania” que tensaron el encuentro. La visita, marcada por la pompa real y la firma de importantes acuerdos económicos y tecnológicos, también sirvió como plataforma para que Trump expresara su nueva postura sobre el conflicto. Fue en este contexto que afirmó que el presidente ruso Vladímir Putin lo “decepcionó” por continuar con la invasión, una declaración que subraya su reciente giro político.
Los diálogos entre Trump y Starmer fueron descritos como de “amplio alcance”, abarcando comercio, tecnología y los principales conflictos globales, siendo Ucrania y Gaza los más prominentes.
La visita expuso las “dudas sobre Ucrania” y el desafío que representa mantener un bloque occidental unificado frente a la agresión rusa, especialmente con las distintas perspectivas y prioridades de cada líder. A pesar de las diferencias, la inclusión del tema en la agenda de más alto nivel reafirma la centralidad del conflicto ucraniano en la geopolítica global y en la relación transatlántica.
En resumenLa situación en Ucrania fue un eje fundamental en la agenda de la visita de Donald Trump al Reino Unido, marcando tanto un punto de discusión clave con el primer ministro Keir Starmer como una fuente de diferencias. La visita sirvió para que Trump reafirmara su nueva postura crítica hacia Putin, aunque evidenció las complejidades de mantener un frente unido entre Estados Unidos y sus aliados europeos.