La guerra en Ucrania ha entrado en una fase de intensificación de los ataques aéreos a distancia, con ambas partes lanzando ataques masivos con drones y misiles contra zonas civiles, resultando en víctimas mortales en ambos lados de la frontera. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció un ataque “masivo” por parte de Rusia, afirmando que durante una noche se lanzaron aproximadamente 580 drones y 40 misiles contra diversas regiones de Ucrania, dejando un saldo de al menos tres muertos y decenas de heridos. Esta ofensiva rusa parece ser una de las más grandes registradas recientemente, evidenciando la capacidad de Moscú para mantener la presión sobre la infraestructura y la población civil ucraniana.
En paralelo, las fuerzas ucranianas han continuado con su estrategia de golpear objetivos dentro del territorio ruso.
Según autoridades locales rusas, un dron ucraniano impactó en la región de Samara, causando la muerte de cuatro personas. Este tipo de ataques transfronterizos demuestra la creciente capacidad de Kiev para llevar el conflicto al interior de Rusia, afectando áreas alejadas del frente de batalla. Además de este intercambio de ataques aéreos, Rusia afirmó haber logrado avances tácticos en el terreno, con la toma de una aldea en la región de Dnipropetrovsk. Este cruce de acusaciones y ataques mortales subraya la brutalidad continua del conflicto y el alto costo humano que pagan los civiles en ambos países.
En resumenRusia y Ucrania han intensificado sus ataques aéreos, resultando en víctimas civiles en ambos países. Mientras Kiev denuncia un ataque masivo ruso con cientos de drones y misiles, Moscú reporta muertes por un ataque de dron ucraniano en su territorio, reflejando una peligrosa escalada en la guerra a distancia.