Figuras nacionales del Pacto Histórico, como las congresistas María José Pizarro y Gloria Flórez, viajaron a Santa Marta para respaldar a Noya, consolidando un bloque que buscaba arrebatarle el poder al 'caicedismo'.
La senadora Flórez justificó la decisión afirmando que Fuerza Ciudadana “no ha querido dar el paso al reconocimiento a otras fuerzas políticas de izquierda en el Magdalena”.
Sin embargo, esta alianza fue criticada desde otros sectores progresistas.
El dirigente Esteban Restrepo la calificó como un error motivado por la “codicia política”, señalando que “la cúpula del Pacto Histórico, que sin pudor se alió con el ala antiderechos de la región para intentar imponerse… y terminó derrotada”. La victoria de Margarita Guerra fue, por tanto, un “golpe al Petrismo” y a esta alianza, demostrando que la base electoral de Caicedo se mantuvo leal. A pesar de la victoria de Guerra, su elección también se considera un apoyo estratégico para el presidente Petro, quien suma una gobernación aliada en el Caribe, aunque el proceso dejó en evidencia las crecientes tensiones entre el líder nacional y uno de sus más importantes aliados regionales.








