Sin embargo, hoy es vista como una "locomotora para el desarrollo".
En este contexto, ha surgido una reflexión sobre la identidad regional, tal como lo plantea un artículo de opinión que resalta la necesidad de "redefinir el contexto regional de Pereira y Risaralda" más allá de la disyuntiva histórica de no ser "ni paisas, ni tolimenses". Este debate es crucial para Pereira, ya que, como principal centro urbano de Risaralda, su rol dentro de esta nueva configuración administrativa es fundamental. La integración en la RAP implica un cambio de paradigma: pasar de una competencia histórica entre capitales a una colaboración estratégica para abordar proyectos de gran envergadura en infraestructura, turismo y desarrollo económico que serían inalcanzables para un solo departamento. El éxito de esta alianza depende de la capacidad de sus líderes y ciudadanos para forjar una nueva identidad regional basada en objetivos comunes, lo que podría convertir al Eje Cafetero en un modelo de planificación y gobernanza en Colombia.







