La percepción de tener “más carros con las mismas vías” ha intensificado el debate sobre la efectividad de las medidas actuales, como el 'pico y placa'. Diariamente, las autoridades de tránsito recuerdan a los conductores la restricción vehicular, que opera de 6:00 a.m. a 8:00 p.m.
en jornada continua, según el Decreto 540 de 2024.
Sin embargo, la congestión persiste, y la situación se agrava los sábados, día en que no aplica la medida, describiendo el tráfico como “infernal”. Este escenario pone en tela de juicio la capacidad de la restricción para solucionar el problema de fondo. Curiosamente, el propio alcalde Mauricio Salazar ha manifestado que no le gusta el 'pico y placa', lo que sugiere que la estrategia de su administración para abordar la crisis de movilidad se inclina más hacia soluciones de infraestructura a largo plazo en lugar de la gestión de la demanda a través de restricciones. Proyectos como la Nueva Intersección de Corales son un claro ejemplo de este enfoque. Mientras tanto, los ciudadanos enfrentan a diario las consecuencias de un parque automotor en crecimiento que supera la capacidad de la malla vial existente, generando un debate público sobre si las medidas actuales son un paliativo insuficiente o si se requieren políticas más audaces y estructurales para garantizar una movilidad sostenible en la ciudad.








