Los sujetos se hacían pasar por miembros del Clan del Golfo para controlar el microtráfico y amedrentar a la comunidad. La captura, realizada por tropas del Batallón San Mateo y uniformados de la Policía de Risaralda, es un golpe significativo a la delincuencia en la región. Alias 'Lechuza' contaba con un extenso prontuario delictivo que incluía antecedentes por homicidio, tráfico de estupefacientes y porte ilegal de armas, e incluso se encontraba bajo medida de detención domiciliaria. Este individuo era investigado por amenazas contra funcionarios públicos, incluyendo el conductor del alcalde de Santuario y un juez municipal.

La operación se llevó a cabo en la vereda Peñas Blancas, donde se presume que los capturados utilizaban una vivienda para almacenar y distribuir estupefacientes en los municipios de Santuario y La Celia.

Durante el allanamiento, las autoridades incautaron un rifle, un revólver, municiones, equipos de comunicación y una cantidad considerable de marihuana, bazuco y cocaína.

Según las investigaciones, los delincuentes usaban la reputación del Clan del Golfo para infundir temor y evitar que los residentes los denunciaran.

Este caso ilustra una táctica común entre grupos criminales locales que buscan magnificar su poder y control territorial al asociarse con nombres de grandes organizaciones armadas.