El respaldo político al proyecto fue contundente, logrando una aprobación unánime en la sesión plenaria del Concejo, y previamente, cinco votos a favor en la Comisión Segunda Permanente. Esta decisión refleja un consenso sobre la urgencia y la importancia de la planta para el futuro de Pereira. La PTAR no solo representa una solución al tratamiento de las aguas residuales de la ciudad, sino que también es una pieza clave en el cumplimiento de la normativa ambiental y en la mitigación del impacto ecológico sobre los ríos Otún y Consota. La consolidación de esta infraestructura es vista como un legado para las futuras generaciones, asegurando un entorno más saludable y sostenible para todos los pereiranos.