Según las investigaciones, este grupo buscaba establecerse en el territorio risaraldense para controlar rutas de microtráfico y ejercer intimidación sobre las comunidades.

A los alias "Pachela" y "El Mono" se les atribuye además su presunta participación en homicidios recientes ocurridos en el occidente del departamento.

Durante la operación, las autoridades incautaron un considerable arsenal que incluía dos fusiles Galil calibre 5.56 mm, un revólver, más de 600 cartuchos, proveedores y material de intendencia como chalecos y un brazalete alusivo al Clan del Golfo. Este golpe no solo afecta la logística del grupo, sino que también debilita su fuerza de combate, contribuyendo a la estrategia de seguridad regional que busca contener la influencia de estas estructuras criminales y prevenir que su accionar violento se extienda a la capital, Pereira.