En cuanto a deslizamientos, Pereira se encuentra en alerta amarilla, junto a otros municipios como Dosquebradas, Apía y Santa Rosa de Cabal. La situación es más crítica en la zona occidente, donde Santuario, Pueblo Rico y Mistrató están en alerta naranja.

En el área metropolitana, Pereira y Dosquebradas ya han sufrido las consecuencias de fuertes vendavales que provocaron inundaciones y el destechamiento de viviendas, afectando a más de un centenar de familias. El Ideam advirtió que más del 80 % del departamento ha sido impactado por el aumento de las precipitaciones, fenómeno que podría estar acompañado de fuertes vientos. Se espera que la temporada de lluvias se extienda hasta finales de año, con los picos más intensos en octubre y noviembre. Para el fin de semana del 3 al 5 de octubre, los pronósticos indicaban una probabilidad de lluvias superior al 85 %, lo que mantiene a los organismos de socorro y a las comunidades en estado de máxima vigilancia para prevenir emergencias.