Las autoridades sanitarias del Valle del Cauca han emitido una alerta de salud pública por la actividad de personas que, haciéndose pasar por médicos, están administrando supuestas vacunas homeopáticas no autorizadas a niños en varios municipios, incluyendo Palmira. La Secretaría de Salud del Valle del Cauca, bajo la dirección de María Cristina Lesmes, ha advertido sobre una práctica fraudulenta que afecta a menores de edad en Cali, Tuluá, Buga y Palmira. Según los informes, individuos que se presentan falsamente como profesionales de la salud están aplicando sustancias que denominan “vacunas homeopáticas”. Lesmes ha declarado enfáticamente que estos biológicos no están reconocidos en Colombia, carecen de autorización y registro sanitario del INVIMA y no poseen respaldo científico, lo que constituye un grave riesgo para la salud pública. El engaño se ve agravado por el uso de carnés de vacunación falsos que imitan los oficiales del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), pero que registran estas vacunas inexistentes. La secretaria de salud advirtió a los padres que si sus hijos han recibido estas sustancias, no están protegidos contra enfermedades prevenibles.
“Si usted tiene un niño vacunado con esta supuesta vacuna, su niño no está protegido y puede enfermar en cualquier momento de sarampión, varicela, polio, meningitis, neumococo, influenza, difteria o tétano”, subrayó Lesmes.
En respuesta a esta amenaza, la Secretaría de Salud está emprendiendo acciones legales, presentando denuncias formales ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Fiscalía General de la Nación por poner en peligro la vida de los niños y la salud pública. Las autoridades instan a los padres y cuidadores a que los esquemas de vacunación de sus hijos se completen exclusivamente en hospitales y clínicas oficiales del departamento.
En resumenSe ha activado una alerta de salud pública en Palmira y otros municipios del Valle debido a la aplicación fraudulenta de falsas “vacunas homeopáticas” a niños por parte de individuos no autorizados. Las autoridades han calificado estos productos como científicamente infundados y peligrosos, instando a los padres a utilizar únicamente los centros de salud oficiales para las vacunaciones.