Este descubrimiento inesperado obligó a rediseñar el proyecto original, que contemplaba un área verde.

En su lugar, se creó una sala expositiva a cielo abierto de 170 metros cuadrados donde los restos del acueducto, debidamente restaurados, conviven con un guayacán preservado. El riguroso proceso de excavación, levantamiento y conservación, desarrollado entre abril de 2023 y septiembre de 2024, le valió a Comfama un reconocimiento del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) por la gestión responsable del patrimonio. Esta fase de la restauración, que también incluyó la habilitación de nuevas bibliotecas y laboratorios, tuvo una inversión de $19.000 millones. Se estima que la restauración completa del claustro finalizará en 2027.