La administración municipal ha enfocado sus esfuerzos en convertir la feria en un evento seguro y organizado, con el objetivo de consolidar a Manizales como un epicentro cultural y turístico. Para ello, se ha dispuesto un despliegue de más de 2.400 uniformados, que incluye 1.200 policías adicionales enviados por la Dirección Nacional para reforzar al personal de la Metropolitana. El alcalde Jorge Eduardo Rojas destacó que este esfuerzo busca que "Manizales otra vez se pone en escena para mostrarle al mundo que hace la mejor feria de América".
El impacto económico esperado beneficiará directamente a sectores como el comercio informal, transporte público y gastronomía.
En paralelo, se han intensificado los controles contra el contrabando de licores y cigarrillos. En materia de movilidad, la estrategia es igualmente ambiciosa. El secretario de Movilidad, Juan Felipe Álvarez Castro, invitó a la ciudadanía a "planear sus desplazamientos, atender la señalización temporal y priorizar el uso del transporte público". Se han programado cierres viales progresivos y totales para eventos como la Cabalgata, que partirá desde la Plaza de Toros y recorrerá la Avenida Santander, y los conciertos en la Plaza de Bolívar. La Cabalgata, en particular, contará con un operativo de 760 personas de logística, 455 policías y 70 veterinarios para supervisar el bienestar de los más de 1.500 equinos participantes, además de controles de alcoholemia.













