Involucra a 760 personas de logística privada, 455 policías, 80 agentes de movilidad y personal de varias secretarías municipales. Un aspecto crucial es la supervisión del bienestar animal, para lo cual se ha dispuesto un equipo de 70 veterinarios encargados de verificar el estado de los equinos antes y durante el trayecto. Además, se realizarán más de 200 pruebas de alcoholemia de forma aleatoria a los participantes para garantizar la seguridad. El recorrido ha sido definido para iniciar en el sector de la Plaza de Toros y el Parque del Agua, avanzando por la Avenida Centenario y la Avenida Santander hasta finalizar en el sector de San Rafael. Esta ruta obliga a realizar cierres viales significativos y progresivos que impactan la movilidad de la ciudad durante gran parte del día, desde la madrugada para los preparativos hasta altas horas de la noche. La magnitud de la cabalgata no solo la convierte en un atractivo cultural, sino también en un desafío que pone a prueba la capacidad de la ciudad para gestionar eventos masivos, coordinar múltiples agencias y velar por el cumplimiento de normativas de seguridad y protección animal.