Aunque la investigación oficial para encontrar a los responsables continúa, este caso es un ejemplo exitoso de cómo la vigilancia y la comunicación ciudadana pueden complementar la labor de la Policía. El suceso también sirvió para que las autoridades reiteraran importantes recomendaciones de prevención, como estacionar en lugares seguros, utilizar sistemas de seguridad y reportar cualquier actividad sospechosa a la línea 123. La cooperación de la comunidad no solo facilitó la resolución de este caso particular, sino que también refuerza la idea de que la seguridad es una responsabilidad compartida.