Diversos informes periodísticos señalan que ambas firmas y sus directivos han estado vinculados a investigaciones y escándalos en el pasado.
A Menzel Amín se le relaciona con el caso de sobornos de Odebrecht, mientras que Sonacol ha enfrentado sanciones por retrasos en obras importantes como la avenida 68 en Bogotá. El periodista Álvaro William López Ossa ha sido una de las voces que ha denunciado estos antecedentes, cuestionando la idoneidad del consorcio para un proyecto de tal envergadura. Ante las críticas, Fernando Merchán, gerente del Patrimonio Autónomo de Aerocafé, ha defendido la licitación, argumentando que el proceso contó con una fase de precalificación y un comité evaluador de alto nivel, y que el consorcio cumple con todos los requisitos legales y no presenta inhabilidades. Sin embargo, la controversia se ha intensificado por el silencio de líderes locales, incluido el alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo, y por un hecho adicional: las dos únicas ofertas presentadas para la interventoría del proyecto registraron un valor idéntico de 20.579 millones de pesos, lo que alimenta aún más las sospechas sobre la falta de competencia real en el proceso.








