Este evento sirvió para mostrar cómo los proyectos escolares y las iniciativas rurales están comenzando a transformar las prácticas productivas y a fortalecer nuevas vocaciones en los jóvenes del territorio.

Esta iniciativa subraya la importancia de la educación como semillero de futuros emprendedores y de la conexión entre el campo y la ciudad. En conjunto, estas tres facetas —el impulso a lo nuevo, la valoración de lo establecido y la formación de futuras capacidades— pintan el cuadro de un ecosistema empresarial multifacético y saludable, que busca activamente su crecimiento y sostenibilidad.