La administración de Manizales ha definido sus prioridades estratégicas para los próximos años, presentando su hoja de ruta urbana en el Congreso de Infraestructura y aprobando un presupuesto para 2026 con una marcada inclinación hacia la inversión social. Ambas acciones delinean un modelo de ciudad que busca mejorar la conectividad y el espacio público, sin descuidar el bienestar de sus habitantes. En el Congreso de Infraestructura, la ciudad expuso cómo ha estructurado su agenda de inversión, destacando criterios técnicos y prioridades en áreas como la conectividad, la sostenibilidad y la renovación del espacio público.
Esta participación permitió a Manizales mostrar su visión de desarrollo ante los principales actores del sector a nivel nacional, posicionándose como una ciudad con una planificación urbana clara y coherente.
En paralelo, el Concejo Municipal aprobó el presupuesto para 2026 con 17 votos a favor y uno en contra, en un debate que se centró en el significativo peso del gasto social.
Esta decisión fiscal respalda la hoja de ruta urbana, asegurando que los recursos se destinen a proyectos que no solo modernicen la infraestructura de la ciudad, sino que también atiendan las necesidades de la población, cerrando brechas y mejorando la calidad de vida. La articulación entre la planificación a largo plazo y la asignación de recursos a corto plazo demuestra una gestión coordinada que busca un desarrollo equilibrado, donde el progreso material va de la mano con la equidad social.
En resumenManizales ha definido un claro rumbo para su desarrollo, combinando una ambiciosa agenda de infraestructura con un presupuesto que prioriza la inversión social. Esta estrategia dual busca construir una ciudad más conectada, sostenible y equitativa, asegurando que el crecimiento urbano beneficie a todos sus ciudadanos.