Esta participación permitió a Manizales mostrar su visión de desarrollo ante los principales actores del sector a nivel nacional, posicionándose como una ciudad con una planificación urbana clara y coherente.

En paralelo, el Concejo Municipal aprobó el presupuesto para 2026 con 17 votos a favor y uno en contra, en un debate que se centró en el significativo peso del gasto social.

Esta decisión fiscal respalda la hoja de ruta urbana, asegurando que los recursos se destinen a proyectos que no solo modernicen la infraestructura de la ciudad, sino que también atiendan las necesidades de la población, cerrando brechas y mejorando la calidad de vida. La articulación entre la planificación a largo plazo y la asignación de recursos a corto plazo demuestra una gestión coordinada que busca un desarrollo equilibrado, donde el progreso material va de la mano con la equidad social.