Durante tres jornadas, del 15 al 17 de octubre, académicos, investigadores y ciudadanos se congregaron para dialogar sobre los procesos históricos y sociales que han forjado la identidad manizaleña.
Las conferencias de Valencia Llano fueron el eje central del seminario, utilizando fotografías antiguas como ventanas a una época de transformación. En su charla “La vida cotidiana en la Edad de Oro de Manizales”, describió el período entre 1905 y 1925 como una era en la que la ciudad, impulsada por la bonanza cafetera, aprendía a ser moderna. Relató cómo, tras los devastadores incendios de la década de 1920, “Manizales resucitó del fuego” y la arquitectura republicana reinventó el centro histórico. En otra intervención, “La aventura patriótica de montar empresas”, el historiador destacó la figura de los pioneros del desarrollo económico, empresarios que, según él, asumieron el riesgo de invertir cuando “no existía el capital, solo el deseo y el riesgo”. Nombres como Pantaleón González y Lorenzo Jaramillo Londoño fueron recordados como visionarios que no solo buscaban el enriquecimiento, sino que tenían como objetivo “construir ciudad”. El seminario también incluyó un espacio para las “Memorias de barrio”, consolidándose como un ejercicio de construcción colectiva que fortalece el conocimiento histórico y el sentido de pertenencia de los habitantes.







