El paso de James por el Club León, donde según los informes disputó 34 encuentros, anotó cinco goles y registró nueve asistencias, es calificado como un periodo en el que “no tuvo el mejor de los niveles”. Estas cifras, aunque no son despreciables, palidecen en comparación con las expectativas que genera un jugador de su trayectoria y calidad. La mención de que “cambiaría de posición en León” sugiere que hubo un periodo de ajuste y búsqueda de su rol ideal dentro del equipo, un proceso que quizás no culminó con los resultados esperados. La necesidad de encontrar un nuevo destino es imperativa; el propio jugador “espera estar en un club en el que tenga continuidad y en el que pueda llegar en un nivel importante al Mundial”. Este semestre se convierte, por tanto, en una carrera contra el tiempo para un futbolista que necesita ritmo de competencia para desplegar todo su talento. El hecho de que no figurara entre los máximos artilleros colombianos de 2025, un listado liderado por Luis Javier Suárez, subraya la distancia actual entre su producción goleadora y la de otros compatriotas. La presión es alta, ya que su influencia en el juego de la selección es innegable, y su estado de forma podría definir en gran medida el potencial ofensivo de Colombia en el torneo más importante del mundo.