Su rol de capitán y su influencia en el campo son incuestionables, como lo demuestran sus actuaciones en las eliminatorias y en la Copa América 2024, donde fue finalista. Mientras que en sus clubes ha enfrentado dificultades para mantener la regularidad, en la selección encuentra un ecosistema que potencia sus virtudes y donde su liderazgo es plenamente reconocido. La referencia constante a este binomio con Díaz evidencia que, sin importar su situación contractual, su lugar en la convocatoria para el Mundial 2026 no está en duda. Su jerarquía y experiencia son consideradas vitales para guiar a una generación que aspira a hacer historia, consolidándolo como el eje creativo y emocional del equipo.