Esta visión contrasta con la intensidad y quizás la presión de su primer Mundial, donde irrumpió como una estrella global. Ahora, como un veterano y capitán consolidado, su enfoque parece estar en disfrutar el proceso y liderar al equipo con una mentalidad diferente.

Esta actitud se alinea con sus ambiciones de no solo participar, sino de ser campeón. La declaración subraya su motivación intrínseca y su deseo de cerrar su ciclo en la Selección Colombia con un logro histórico, viendo el torneo no solo como un desafío deportivo, sino como una culminación personal y profesional.