Tras la derrota 2-0 ante Atlas, las críticas se intensificaron, con algunos medios calificándolo como “artífice del fracaso”.
La llegada de James a León generó altas expectativas, pero su impacto en el campo ha sido irregular. A pesar de ser el capitán y líder del equipo, su rendimiento se ha visto mermado por constantes lesiones, falta de ritmo y una aparente “desconexión” con el resto del plantel. Su influencia en el ataque ha sido limitada y no ha logrado revertir la dinámica negativa del club, que no ha ganado en sus últimos seis partidos y acumula tres derrotas consecutivas desde la llegada del nuevo técnico, Ignacio Ambriz. La prensa local lo acusa de no asumir el liderazgo esperado de una figura de su jerarquía, mientras que en redes sociales los aficionados cuestionan su nivel físico y su verdadero aporte. Con el equipo en la parte baja de la tabla y con un calendario complicado por delante, la presión sobre el colombiano aumenta. Su paso por la Liga MX corre el riesgo de ser catalogado como una decepción si no logra un cambio radical en su rendimiento y en los resultados del equipo en la recta final del campeonato.













