Según reportes, el jugador salió del campo con el rostro serio, sin cruzar miradas ni palabras con Ambriz, quien se encontraba en el área técnica.

Posteriormente, se dirigió directamente al vestuario antes de regresar al banquillo, donde su molestia continuó siendo notoria.

Este gesto ha sido interpretado como un síntoma de los problemas que atraviesa el jugador en el equipo, donde no ha logrado consolidar la regularidad esperada. La situación se agrava por el mal momento del club, que desde la llegada de Ambriz no ha sumado puntos y se aleja de la clasificación. La prensa ha señalado que James se siente “cansado de todo en León” y que su relación con el nuevo entrenador es “delicada”. Este capítulo de tensión se suma a la incertidumbre sobre su futuro, ya que su contrato finaliza en diciembre de 2025 y las especulaciones sobre su salida son cada vez más fuertes. La frustración del colombiano podría acelerar su decisión de buscar un nuevo rumbo profesional al finalizar la temporada.