“Tuve la oportunidad de hablar con James, me invitó a su casa y me dijo que ojalá pudiera estar el otro año para apoyarme”, afirmó García. Este gesto no solo representa una cálida bienvenida a su nuevo equipo, sino también una oferta de guía y respaldo de uno de los futbolistas más importantes en la historia de Colombia. La invitación a su casa y las palabras de aliento demuestran un interés genuino de James por facilitar la adaptación del joven portero al fútbol mexicano y a su nuevo entorno. Esta actitud de liderazgo y apoyo contrasta con las polémicas que han rodeado su figura recientemente, mostrando un lado más personal y comprometido del jugador, quien parece dispuesto a transmitir su experiencia a los talentos emergentes.