La oportunidad se presentó en el segundo tiempo del partido contra Canadá, cuando James ingresó para unirse a Quintero, quien había sido titular. No obstante, la sociedad en el campo fue breve, durando aproximadamente 15 minutos antes de que Quintero fuera sustituido.

Según los análisis posteriores, el experimento fue decepcionante.

Un artículo resume el resultado de la dupla indicando que “un tiro libre desperdiciado es todo lo que tienen para mostrar”. Otro análisis califica la prueba con “resultados dispares”, destacando que, si bien la actuación individual de James fue positiva para el ataque, la de Quintero fue discreta y no logró marcar diferencias. El breve ensayo demostró que, a pesar del inmenso talento de ambos jugadores, su química en ese contexto específico no se tradujo de inmediato en un fútbol ofensivo fluido y efectivo. El resultado sugiere que el rol de Quintero, por ahora, sigue siendo el de una alternativa para James, en lugar de un socio en el campo, reforzando la idea de que la estructura del equipo gira en torno a su capitán.