El contraste entre los dos amistosos sirvió como un claro ejemplo.

En la victoria 4-0 sobre México, ambos jugadores fueron influyentes, con James aportando asistencias clave.

Sin embargo, en el empate 0-0 contra Canadá, donde James comenzó como suplente, el equipo tuvo dificultades para generar juego.

Según un artículo, fue solo con la entrada de James en el segundo tiempo que Luis Díaz encontró “a quien mejor lo entiende”, lo que resultó en las mejores oportunidades de Colombia.

El titular de dicha nota, “Somos James, Lucho y nueve más”, resume perfectamente este sentimiento. Otro análisis concluye que “Colombia es el equipo de James y de Lucho”, y que mientras ambos estén sanos y comprometidos, es posible soñar con una actuación histórica en el Mundial. Se destaca que cuando ambos “agitaron la varita mágica encendieron el fuego nacional”, pero cuando solo uno estuvo en el campo, los demás jugadores no fueron intérpretes tan efectivos.

Esto resalta una posible vulnerabilidad del equipo: una dependencia excesiva de sus dos estrellas, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del resto del plantel para asumir el liderazgo cuando sea necesario.