El empate 0-0 de Colombia contra Canadá estuvo marcado por la suplencia de James Rodríguez, su revulsivo ingreso en el segundo tiempo y un gesto final que generó especulaciones. El '10' se retiró directamente al vestuario, lo que fue interpretado como una muestra de su carácter competitivo y frustración por el resultado. En el segundo amistoso de la fecha FIFA, el técnico Néstor Lorenzo optó por una alineación con múltiples cambios, dejando a James en el banco de suplentes durante la primera mitad. Los artículos coinciden en que su ingreso para el segundo tiempo transformó el partido.
Con la cinta de capitán, aportó “orden y profundidad” a un equipo que había carecido de conexión. Una de las crónicas calificó su actuación de 45 minutos con un 7/10, afirmando que “revitalizó el ataque y estuvo en todas las ocasiones”. Su presencia en el campo permitió una mejor asociación con Luis Díaz, generando las oportunidades más claras de Colombia.
A pesar de la mejoría, el equipo no logró marcar.
Al finalizar el encuentro, las cámaras captaron a James saludando brevemente al técnico rival y dirigiéndose directamente al vestuario.
Esta reacción generó un debate sobre si se debía a una molestia o a la frustración por el empate. El técnico Néstor Lorenzo abordó el tema, sugiriendo que probablemente se debía a la mentalidad ganadora del jugador: “No hablé con James.
Él siempre quiere ganar, no sé si será por eso.
Imagino que sí”.
En resumenJames Rodríguez fue suplente en el empate 0-0 contra Canadá, pero su ingreso en el segundo tiempo mejoró significativamente el juego de Colombia. Al finalizar el partido, su gesto de irse directamente al vestuario fue interpretado por el técnico Néstor Lorenzo como una muestra de su frustración y su mentalidad ganadora.