Con la cinta de capitán, aportó “orden y profundidad” a un equipo que había carecido de conexión. Una de las crónicas calificó su actuación de 45 minutos con un 7/10, afirmando que “revitalizó el ataque y estuvo en todas las ocasiones”. Su presencia en el campo permitió una mejor asociación con Luis Díaz, generando las oportunidades más claras de Colombia.

A pesar de la mejoría, el equipo no logró marcar.

Al finalizar el encuentro, las cámaras captaron a James saludando brevemente al técnico rival y dirigiéndose directamente al vestuario.

Esta reacción generó un debate sobre si se debía a una molestia o a la frustración por el empate. El técnico Néstor Lorenzo abordó el tema, sugiriendo que probablemente se debía a la mentalidad ganadora del jugador: “No hablé con James.

Él siempre quiere ganar, no sé si será por eso.

Imagino que sí”.