El seleccionador Néstor Lorenzo ha dejado clara su postura sobre el rol de James Rodríguez en el equipo nacional: es una pieza fundamental, pero no intocable. Durante la fecha FIFA de octubre, el técnico argentino lo ratificó como uno de los líderes al confirmarlo como titular y capitán ante México, pero también envió un mensaje contundente sobre la necesidad de mantener un alto nivel competitivo de cara al Mundial 2026. Previo al duelo con México, Lorenzo confirmó a James junto a David Ospina y Luis Díaz como parte de la columna vertebral del equipo, y destacó su buen estado actual, afirmando verlo “con buena forma y motivación en León”.
Sin embargo, tras la gira por Estados Unidos, el entrenador fue enfático al declarar que “nadie tiene el puesto asegurado” y que el rendimiento en los clubes es evaluado “semana a semana”.
Lorenzo añadió que para la Selección “no sirve jugar uno o dos partidos bien a siete meses del Mundial”, subrayando que se necesita una “regularidad futbolística”. Este doble mensaje evidencia la estrategia del cuerpo técnico: por un lado, se reconoce la jerarquía y la influencia insustituible de James en el funcionamiento del equipo; por otro, se fomenta una competencia interna saludable, donde la continuidad en la titularidad depende del rendimiento sostenido. Lorenzo gestiona la figura de su '10' con un equilibrio entre el respaldo a su experiencia y la exigencia de mantener el máximo nivel para ser parte de la lista final para la Copa del Mundo.
En resumenNéstor Lorenzo respalda a James Rodríguez como un líder clave, confirmándolo como titular y capitán, pero al mismo tiempo advierte que ningún jugador tiene un puesto garantizado para el Mundial 2026. El técnico exige regularidad y alto rendimiento en los clubes como condición para la convocatoria, aplicando esta regla incluso a sus figuras más importantes.