Sin embargo, tras la gira por Estados Unidos, el entrenador fue enfático al declarar que “nadie tiene el puesto asegurado” y que el rendimiento en los clubes es evaluado “semana a semana”.

Lorenzo añadió que para la Selección “no sirve jugar uno o dos partidos bien a siete meses del Mundial”, subrayando que se necesita una “regularidad futbolística”. Este doble mensaje evidencia la estrategia del cuerpo técnico: por un lado, se reconoce la jerarquía y la influencia insustituible de James en el funcionamiento del equipo; por otro, se fomenta una competencia interna saludable, donde la continuidad en la titularidad depende del rendimiento sostenido. Lorenzo gestiona la figura de su '10' con un equilibrio entre el respaldo a su experiencia y la exigencia de mantener el máximo nivel para ser parte de la lista final para la Copa del Mundo.