El carácter competitivo de James Rodríguez quedó de manifiesto al finalizar el deslucido empate 0-0 de Colombia contra Canadá. Apenas sonó el pitazo final, las cámaras captaron al capitán saludando brevemente al técnico rival antes de marcharse directamente al vestuario, sin interactuar con sus compañeros, un gesto que fue interpretado como una clara señal de molestia y frustración. El episodio generó comentarios y especulaciones sobre un posible malestar del jugador con el resultado o el rendimiento del equipo, que contrastó fuertemente con la goleada sobre México días antes. El técnico Néstor Lorenzo fue consultado al respecto en la rueda de prensa posterior y ofreció una explicación que apunta al temperamento ganador del '10'.
“No hablé con James.
Él siempre quiere ganar, no sé si será por eso.
Imagino que sí”, declaró el seleccionador argentino.
Esta reacción de James, aunque se dio en un partido amistoso, fue analizada por la prensa como una muestra de su alto nivel de exigencia y su inconformidad ante un desempeño que no estuvo a la altura de las expectativas. Su gesto reflejó la decepción de un líder que, incluso en partidos de preparación, busca la victoria y un rendimiento óptimo, evidenciando que para él no existen los compromisos de trámite cuando viste la camiseta de la Selección.
En resumenLa reacción de James Rodríguez al final del partido contra Canadá, marchándose directamente al vestuario, fue una clara muestra de su frustración. El técnico Néstor Lorenzo atribuyó el gesto a su naturaleza competitiva, destacando que “él siempre quiere ganar”, lo que refuerza su imagen de líder exigente.