“No hablé con James.

Él siempre quiere ganar, no sé si será por eso.

Imagino que sí”, declaró el seleccionador argentino.

Esta reacción de James, aunque se dio en un partido amistoso, fue analizada por la prensa como una muestra de su alto nivel de exigencia y su inconformidad ante un desempeño que no estuvo a la altura de las expectativas. Su gesto reflejó la decepción de un líder que, incluso en partidos de preparación, busca la victoria y un rendimiento óptimo, evidenciando que para él no existen los compromisos de trámite cuando viste la camiseta de la Selección.