James Rodríguez reafirmó su condición de líder y referente creativo de la Selección Colombia durante los amistosos de la fecha FIFA de octubre. Su desempeño fue fundamental en la goleada 4-0 sobre México y su ingreso resultó revulsivo en el empate 0-0 ante Canadá, demostrando su vigencia como el eje del equipo de Néstor Lorenzo. En el partido contra México, James fue titular y capitán, y su influencia fue inmediata. Los análisis destacan que fue el “faro” del equipo, aportando claridad y visión de juego. Su actuación se materializó con dos asistencias cruciales: la primera, un cobro de tiro libre preciso que Jhon Lucumí convirtió en el primer gol, y la segunda, una asistencia “magistral” y “exquisita” para que Luis Díaz definiera con una joya de gol. Su capacidad para asociarse con Díaz fue nuevamente un punto alto, confirmando la sinergia entre las dos máximas figuras de la selección.
Días después, contra Canadá, Lorenzo optó por darle descanso inicial, pero su ingreso en el segundo tiempo cambió por completo la dinámica del partido.
En 45 minutos, “revitalizó el ataque” y se asoció de manera punzante con Yaser Asprilla, generando las ocasiones más claras para Colombia en un encuentro que hasta ese momento había sido insípido. Los artículos coinciden en que la Selección es “el equipo de James y de Lucho”, y que cuando ambos están en el campo, el potencial ofensivo se multiplica, consolidando su estatus de jugador indispensable en el esquema de Lorenzo de cara al Mundial 2026.
En resumenJames Rodríguez demostró en la fecha FIFA de octubre que su liderazgo e influencia en la Selección Colombia siguen intactos. Fue protagonista clave con dos asistencias en la victoria sobre México y su ingreso fue decisivo para mejorar el juego del equipo en el empate contra Canadá, consolidándose como el principal generador de juego del equipo.