Días después, contra Canadá, Lorenzo optó por darle descanso inicial, pero su ingreso en el segundo tiempo cambió por completo la dinámica del partido.

En 45 minutos, “revitalizó el ataque” y se asoció de manera punzante con Yaser Asprilla, generando las ocasiones más claras para Colombia en un encuentro que hasta ese momento había sido insípido. Los artículos coinciden en que la Selección es “el equipo de James y de Lucho”, y que cuando ambos están en el campo, el potencial ofensivo se multiplica, consolidando su estatus de jugador indispensable en el esquema de Lorenzo de cara al Mundial 2026.