El incidente, ocurrido el martes 7 de octubre, encendió las alarmas temporalmente, aunque el capitán pudo continuar con la práctica. El hecho tuvo lugar durante una “ronda de calentamiento”, en un ejercicio conocido popularmente como ‘bobito’. En su afán por recuperar el balón, Jefferson Lerma realizó una entrada vehemente que impactó a James en una “zona sensible”. El ’10’ de la Selección se tiró al césped con evidentes gestos de dolor, lo que generó una inmediata preocupación en el cuerpo técnico encabezado por Néstor Lorenzo y en el personal médico que atendió la situación. Las imágenes de James en el suelo, adolorido, causaron incertidumbre sobre su estado físico de cara a los amistosos programados.
Sin embargo, tras permanecer varios minutos recibiendo atención, el dolor pareció disminuir y el volante pudo reincorporarse al entrenamiento “sin ninguna novedad”, según reportaron los medios.
Aunque el incidente no pasó a mayores, sirvió como un recordatorio de la importancia de proteger a una de las figuras clave del equipo, cuya condición física es vital para las aspiraciones de la ‘Tricolor’. El susto, aunque breve, puso de manifiesto la tensión y la intensidad con la que el equipo prepara sus compromisos, incluso en las sesiones de práctica.












