Esta nueva dinámica obliga a Israel a enfrentar una amenaza desde un frente sur, alejado de sus fronteras inmediatas, lo que podría obligarle a diversificar sus recursos defensivos.

Aunque el artículo principal se centra en las tensiones internas en Yemen entre facciones apoyadas por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, la mención de los ataques a Israel subraya cómo la inestabilidad yemení está intrínsecamente conectada con las tensiones más amplias en Oriente Medio, particularmente el conflicto indirecto entre Irán e Israel.