Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, han llevado a cabo ataques contra Israel, expandiendo el alcance geográfico de los conflictos regionales. Estas acciones, lanzadas desde el territorio que controlan en el norte de Yemen, incluyendo la capital Saná, se suman a sus operaciones contra embarcaciones que navegan por el mar Rojo. La ofensiva de los hutíes contra Israel representa una escalada significativa, transformando el conflicto yemení de una guerra civil con intervención regional a un escenario con implicaciones directas para la seguridad israelí. Como parte del “eje de la resistencia” liderado por Irán, los ataques hutíes sirven para proyectar el poder de sus aliados y demostrar su capacidad militar a larga distancia.
Esta nueva dinámica obliga a Israel a enfrentar una amenaza desde un frente sur, alejado de sus fronteras inmediatas, lo que podría obligarle a diversificar sus recursos defensivos.
Aunque el artículo principal se centra en las tensiones internas en Yemen entre facciones apoyadas por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, la mención de los ataques a Israel subraya cómo la inestabilidad yemení está intrínsecamente conectada con las tensiones más amplias en Oriente Medio, particularmente el conflicto indirecto entre Irán e Israel.
En resumenLos ataques de los rebeldes hutíes desde Yemen contra Israel marcan una peligrosa expansión del conflicto, vinculando la guerra civil yemení directamente con la confrontación regional entre Irán y sus adversarios. Al abrir un nuevo frente en el sur, los hutíes demuestran su alineación estratégica con Irán y plantean un nuevo desafío a la seguridad de Israel, complicando aún más el ya volátil panorama de Oriente Medio.