La Liga Árabe, representando a 22 naciones, lo ha calificado como un “atentado” contra la seguridad regional y la soberanía de Somalia, un estado miembro.

Potencias globales como China han manifestado su “firme oposición”, reafirmando que Somalilandia es una “parte inseparable” de Somalia. Actores regionales como Irán y los rebeldes hutíes de Yemen también han condenado la medida, viéndola como un intento de desestabilización y amenazando con represalias ante cualquier presencia israelí en la zona.

Incluso el gobierno talibán de Afganistán se sumó a las críticas. Somalilandia, un antiguo protectorado británico que se autodeclaró independiente en 1991, ha mantenido un gobierno de facto estable pero carece de reconocimiento internacional. La decisión de Israel, por tanto, desafía el consenso global y podría exacerbar las tensiones en una región ya volátil, mientras la cuestión se eleva al Consejo de Seguridad de la ONU para su debate.