A pesar de contar con una constitución, moneda y gobierno propios, y de tener una mayor estabilidad política y desarrollo económico que Somalia, no había sido reconocida por ninguna nación hasta ahora. La medida de Israel rompe con décadas de consenso internacional. La reacción más vehemente provino de Somalia, que considera a Somalilandia parte de su territorio. El gobierno de Mogadiscio calificó el reconocimiento como una violación de su soberanía. Además, la situación se tornó más compleja con acusaciones en Mogadiscio de que Israel podría tener la intención de desplazar a palestinos de Gaza hacia Somalilandia, añadiendo una nueva capa de tensión al ya volátil Cuerno de África. Este movimiento diplomático posiciona a Israel como un actor disruptivo en la región, buscando expandir sus alianzas, pero a costa de generar una nueva crisis diplomática.