Según la Iglesia de la Sagrada Familia, al menos 23 cristianos palestinos han muerto durante el conflicto, un número significativo para una comunidad tan pequeña. El vicario general del Patriarcado Latino de Jerusalén, William Shomali, describió un panorama desolador, con el 80% de los edificios destruidos, y una población que sufre de hambre, desempleo y miedo constante.
En Cisjordania, la ciudad de Belén, cuna del cristianismo, enfrenta su "mayor crisis económica" registrada. Tras dos años de celebraciones silenciadas por respeto a las víctimas en Gaza, en 2025 la ciudad decidió proyectar un mensaje de "esperanza".
Sin embargo, la realidad económica es devastadora. La ausencia total de turistas y peregrinos, la principal fuente de ingresos de la ciudad, ha paralizado la economía local, dejando a miles de familias sin sustento. La combinación de la pérdida de vidas en Gaza y el colapso económico en Belén ilustra el profundo y multifacético impacto del conflicto en una de las comunidades más antiguas de la región.













