Hablando desde la Cisjordania ocupada, Katz afirmó que las tropas israelíes no contemplan una retirada total del territorio palestino.
Más alarmante aún fue su anuncio sobre los planes para establecer una unidad militar Nahal, un tipo de unidad que históricamente ha combinado el servicio militar con el establecimiento de asentamientos agrícolas, lo que "suele facilitar la expansión de los colonos israelíes". Estas palabras fueron interpretadas de inmediato como una señal de las intenciones de Israel de mantener un control a largo plazo sobre Gaza y, posiblemente, de restablecer los asentamientos que fueron desmantelados en 2005. La repercusión fue tan grande que obligó al Ministerio de Defensa a emitir una rápida aclaración, asegurando que los comentarios del ministro se habían pronunciado "únicamente en un contexto de seguridad" y no civil.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho.
Las declaraciones de Katz provocaron una fuerte reacción de Hamás y generaron preocupación en la comunidad internacional, ya que contradicen directamente los planes de paz respaldados por Estados Unidos. Este episodio revela las profundas divisiones dentro del propio gobierno israelí sobre la estrategia de "posguerra" y alimenta los temores palestinos de que el objetivo final de la campaña militar sea la anexión de facto de su territorio.












