Belén, cuya economía depende casi por completo del turismo y las peregrinaciones religiosas, sufre la “mayor crisis económica” de su historia reciente. Tras dos años de conflicto, la ausencia de visitantes ha paralizado la actividad comercial, dejando a miles de familias sin ingresos. A pesar de la difícil situación, la ciudad ha optado por proyectar un mensaje de “esperanza” durante la Navidad, un marcado contraste con el dolor y la parálisis de años anteriores. Simultáneamente, la tensión política y de seguridad está en aumento en otras partes de Cisjordania. Se han registrado “varios enfrentamientos en la ciudad de Yenín”, un conocido foco de resistencia palestina, coincidiendo con el anuncio del gobierno israelí de aprobar nuevos asentamientos. Esta combinación de declive económico y confrontación directa crea un ambiente de alta volatilidad.

La situación en Cisjordania demuestra que el impacto del conflicto no está contenido en Gaza, sino que afecta a todos los territorios palestinos, socavando su economía, aumentando la inestabilidad y alimentando el descontento popular.