Líderes religiosos describen un panorama de miedo y necesidad, pero también de esperanza y fe.

La Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza ha informado que al menos 23 cristianos palestinos han muerto durante la guerra, una cifra que pone de manifiesto el impacto del conflicto en todas las comunidades del enclave. El padre Ibrahim Faltas relata que, a pesar de todo, la alegría de los niños llena las calles de Belén en espera de la Navidad, aunque el ambiente general en Oriente Medio sigue dividido. Por su parte, el vicario general del Patriarcado Latino de Jerusalén, monseñor Shomali, habló con medios vaticanos sobre el drama que vive la población tanto en Gaza como en Cisjordania. Describió un escenario desolador donde el 80 % de los edificios han sido destruidos, y prevalecen el hambre, el desempleo y el miedo.

A pesar de que algunos productos como la fruta han vuelto a las tiendas, la situación es de extrema necesidad. En este contexto, Shomali enfatiza la constante presencia de la Iglesia para satisfacer las necesidades básicas de la gente y transmite un mensaje de resiliencia: “Quizás no de inmediato, pero la esperanza del Salvador nos da la fuerza para creer que algo puede cambiar y renacer”.