Este acto subraya la intensificación del conflicto encubierto que ambos países mantienen desde hace años.
La tensión no se limita a las operaciones de inteligencia.
Un informe señala que Israel, con el apoyo del expresidente estadounidense Donald Trump, busca activamente frenar el programa de misiles balísticos de Irán. Según este análisis, tras el conflicto de junio, Teherán quiere reabastecer su arsenal para defender su territorio, mientras que el gobierno de Netanyahu prefiere que “el régimen islámico no tenga oportunidad de recuperarse”.
A esta dinámica se suman las “amenazas israelíes de un posible nuevo ataque contra Irán”, mencionadas en medios estadounidenses. La combinación de ejecuciones por espionaje, la carrera armamentista en misiles y las amenazas directas de ataques militares configura un escenario de alta volatilidad en Oriente Medio, donde cualquier error de cálculo podría desencadenar una confrontación abierta con consecuencias devastadoras para la estabilidad regional.












