La población de Gaza enfrenta una catástrofe humanitaria, con más del 75 % de sus habitantes en riesgo de hambre extrema y la llegada del invierno agravando las condiciones de vida. Organismos internacionales alertan sobre la urgencia de la situación a pesar de una leve mejora en el acceso a alimentos. Según Naciones Unidas, 1.5 millones de personas en la Franja de Gaza se encuentran en una situación de emergencia alimentaria. Aunque el observador global del hambre (CIFS) canceló su declaración de hambruna emitida en agosto para algunos sectores, gracias a la reducción de ataques y un mayor acceso a alimentos, advirtió que la situación sigue siendo crítica. Unos 1.6 millones de personas, de una población de 2.2 millones, todavía enfrentan altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. El organismo de control IPC añade que el riesgo de hambruna persistirá hasta abril de 2026, especialmente si se reanudan las hostilidades a gran escala.
La crisis se ve agravada por la “emergencia invernal” denunciada por la ONU y Médicos Sin Fronteras, quienes alertan que cada vez más niños mueren a causa del “brutal invierno”.
Muchos palestinos se ven obligados a vivir en edificios dañados con riesgo de derrumbe, lo que aumenta su vulnerabilidad. La corresponsal Janira Gómez Muñoz, desde Jerusalén, reitera que más del 75 % de la población sigue en riesgo de hambre extrema, pintando un panorama desolador para los civiles atrapados en el conflicto.
En resumenLa situación humanitaria en Gaza es crítica. Aunque se levantó la declaración de hambruna, 1.6 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda y la crisis se agudiza por el invierno, con un alto riesgo para la población infantil.