Estas acciones han generado controversia y revelan las presiones políticas dentro del gobierno de Israel.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, generó una fuerte polémica al informar sobre planes para establecer una unidad militar Nahal en Gaza, un tipo de unidad que históricamente ha facilitado la expansión de colonos israelíes. Aunque sus declaraciones desde la Cisjordania ocupada sugerían que no se contemplaba una retirada total de la Franja, la repercusión fue tal que el ministerio tuvo que emitir una aclaración, asegurando que los planes se habían pronunciado “únicamente en un contexto de seguridad”. Este episodio coincide con la aprobación por parte del gobierno de Netanyahu de 19 nuevos asentamientos de colonos en Cisjordania, una decisión atribuida a la presión de la “derecha religiosa extremista” de su coalición. Ambas acciones, tanto la sugerencia sobre Gaza como la aprobación en Cisjordania, son vistas por observadores como un endurecimiento de la postura israelí y un obstáculo para cualquier solución de dos Estados. Las declaraciones de Katz no solo provocaron la reacción de Hamás, sino que también evidenciaron un contraste con los planes de Estados Unidos para la posguerra en la región, complicando aún más el panorama diplomático y alimentando la tensión en un momento crítico.