Ese mismo día, una niña resultó herida por disparos desde embarcaciones israelíes frente a la costa de Rafah. Esta persistencia de las hostilidades se suma a una situación humanitaria desesperada, marcada por el bloqueo y el colapso de los servicios básicos. La población enfrenta una grave falta de acceso a alimentos, agua y atención médica, lo que ha sido denunciado por organizaciones internacionales como una violación sistemática del derecho internacional humanitario.

El continuo bloqueo al ingreso de ayuda humanitaria profundiza el sufrimiento, afectando de manera desproporcionada a mujeres y niños. La situación en el terreno evidencia la fragilidad de los acuerdos y la dificultad de proteger a la población civil, socavando los esfuerzos diplomáticos como la reciente resolución de la ONU.