Específicamente, señaló que organizaciones como Hezbolá y Hamás actúan “con el beneplácito del régimen”.

Estas graves acusaciones van más allá de la denuncia política, al detallar que dichos grupos están implicados en actividades ilícitas de gran escala, como el narcotráfico, la trata de personas y redes de prostitución, llegando a controlar, según sus palabras, hasta el 60 % de la población venezolana.

Con esta narrativa, Machado redefine el conflicto venezolano, presentándolo no solo como una lucha por la democracia, sino como una batalla contra un estado cooptado por redes criminales transnacionales.

Su llamado a la comunidad internacional se centra en la necesidad de "bloquear los ingresos ilegales que financian la represión", mencionando explícitamente el tráfico de armas, drogas, oro y seres humanos como las fuentes de sustento del régimen autoritario.