Esta oferta introduce una nueva dinámica en las negociaciones para una solución a largo plazo del conflicto.
La declaración de Khalil al-Hayya representa un cambio potencialmente significativo en la postura de Hamás, que tradicionalmente ha defendido la lucha armada como un pilar de su existencia. Al proponer la entrega de su arsenal a una Autoridad Palestina unificada en Gaza, el grupo parece abrir la puerta a una reconciliación interna palestina y a una estructura de gobierno única, siempre y cuando se cumpla su principal exigencia: el fin de la ocupación israelí. Este movimiento podría interpretarse como una táctica diplomática para ganar legitimidad internacional y presionar a Israel en la mesa de negociaciones. Además, al-Hayya añadió que Hamás aceptaría una fuerza de supervisión de las Naciones Unidas para garantizar un alto el fuego, lo que sugiere una disposición a someterse a mecanismos de seguridad internacionales. Sin embargo, el líder de Hamás fue claro al rechazar cualquier misión que tuviera como objetivo el desarme forzoso del grupo, insistiendo en que la entrega de armas debe ser una consecuencia directa del fin de la ocupación y parte de un acuerdo político integral. La propuesta plantea interrogantes sobre la viabilidad de un Estado palestino y la coexistencia con Israel, así como sobre la capacidad de la Autoridad Palestina para gobernar Gaza. La respuesta de Israel y de la comunidad internacional a esta oferta será crucial para determinar si puede convertirse en un punto de inflexión o si será desestimada como una maniobra política.










