El presidente interino de Siria, Ahmed al-Sharaa, ha lanzado una advertencia contra la propuesta de Israel de establecer una zona desmilitarizada en el sur de Siria. Al-Sharaa considera que esta medida podría desestabilizar la región y poner en peligro acuerdos previos de seguridad. La declaración de Ahmed al-Sharaa subraya las crecientes tensiones en la frontera sirio-israelí tras la caída del régimen de Bashar al-Assad. La exigencia de Israel de crear una zona desmilitarizada en el sur de Siria refleja su profunda preocupación por la seguridad en los Altos del Golán y su deseo de prevenir que grupos hostiles llenen el vacío de poder cerca de su frontera. Desde la perspectiva israelí, una zona de amortiguamiento es una medida preventiva crucial. Sin embargo, para el nuevo gobierno sirio, esta demanda es vista como una violación de su soberanía. Al-Sharaa advierte que acceder a esta exigencia pondría en duda el acuerdo de desconexión de 1974, un pacto que ha mantenido una relativa calma en la frontera durante décadas. Cuestionar este acuerdo podría reabrir viejas heridas, colocando a Damasco en una posición "seria y peligrosa".
La postura del presidente interino sirio busca afirmar la autoridad de su gobierno sobre todo el territorio nacional y rechazar cualquier imposición externa.
La advertencia también puede ser un mensaje dirigido a los actores regionales e internacionales, señalando que el nuevo liderazgo en Siria no será pasivo ante las presiones israelíes. Las implicaciones de este desacuerdo son significativas, ya que podría convertirse en un nuevo foco de conflicto en un Oriente Medio ya volátil. La estabilidad de la frontera dependerá de la capacidad de ambos países para encontrar un nuevo equilibrio de seguridad que aborde las preocupaciones de Israel sin socavar la soberanía siria.
En resumenEl presidente interino sirio, Ahmed al-Sharaa, rechaza la exigencia de Israel de una zona desmilitarizada en el sur de Siria, argumentando que socavaría la soberanía nacional y pondría en riesgo el acuerdo de desconexión de 1974. Esta postura refleja la tensión post-Assad en la frontera y el potencial de un nuevo conflicto regional.