La postura del presidente interino sirio busca afirmar la autoridad de su gobierno sobre todo el territorio nacional y rechazar cualquier imposición externa.

La advertencia también puede ser un mensaje dirigido a los actores regionales e internacionales, señalando que el nuevo liderazgo en Siria no será pasivo ante las presiones israelíes. Las implicaciones de este desacuerdo son significativas, ya que podría convertirse en un nuevo foco de conflicto en un Oriente Medio ya volátil. La estabilidad de la frontera dependerá de la capacidad de ambos países para encontrar un nuevo equilibrio de seguridad que aborde las preocupaciones de Israel sin socavar la soberanía siria.