La acción ha sido calificada como el ataque más mortífero en Siria en los últimos meses, afectando también a civiles. El artículo detalla un ataque militar israelí en Siria, dirigido contra lo que Israel describió como militantes de una organización islamista.

La operación tuvo lugar a aproximadamente 40 km de la capital siria, Damasco.

Aunque Israel justificó el ataque como una acción selectiva contra elementos hostiles, las consecuencias se extendieron a la población civil.

El informe confirma un saldo de al menos 13 muertos, con decenas de heridos que fueron trasladados de urgencia a un hospital.

Este incidente se destaca como el ataque israelí más mortífero en Siria en los últimos meses, lo que podría indicar una escalada en la "guerra en la sombra" de Israel contra grupos respaldados por Irán y otras facciones hostiles que operan en territorio sirio. Estos ataques forman parte de una estrategia israelí de larga data para impedir el afianzamiento de fuerzas iraníes y la transferencia de armamento avanzado a grupos como Hezbolá. Sin embargo, las víctimas civiles reportadas plantean serias preocupaciones sobre la precisión de dichas operaciones y su cumplimiento del derecho internacional humanitario.

Cada ataque de esta naturaleza corre el riesgo de provocar un conflicto regional más amplio, involucrando a Siria, Irán y sus aliados.