El desglose de estas infracciones incluye 142 tiroteos contra civiles y zonas residenciales, 228 bombardeos terrestres y aéreos, 21 incursiones de vehículos militares en áreas civiles y 100 demoliciones de viviendas e infraestructura. Estas acciones han provocado la muerte de 342 civiles, la mayoría de ellos niños, mujeres y ancianos, además de 875 heridos y 35 detenciones arbitrarias.
Hamás condenó “en los términos más enérgicos las continuas y graves violaciones” y exhortó a los mediadores a intervenir.
Por su parte, la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, justificó los ataques recientes, que dejaron siete muertos, argumentando que fueron una respuesta después de que un combatiente de Hamás cruzara la “línea amarilla” —el límite de retirada de las tropas israelíes— y atacara a sus soldados. Esta situación evidencia la extrema fragilidad del acuerdo y la continua escalada de violencia que agrava la crisis humanitaria en Gaza.













